miércoles, 17 de enero de 2018

Círculo con bordes

Los bordes de aquella piscina siempre me habían resultado muy peligrosos, cada vez que los miraba se cruzaban por mi mente imágenes terribles. 
Aunque su forma irregular y circular hacía difícil el ejercicio en su interior, cada verano pasaba horas y horas en ella, me gustaba lo cíclico de su agua en movimiento a través de mi cuerpo. 

Veía las imágenes en blanco y negro: el primer beso, los siguientes, los presentes...

El círculo acuoso se presentaba cada verano más pequeño y sus bordes menos amenazantes. 

Los recuerdos de aquellos labios se volvieron rojos y crearon su propia vida.  

¡Salud y arte!


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